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domingo, 20 de febrero de 2011

Volver a clases, una tarea de toda la familia

Comparto con ustedes la nota que realizamos junto a la Lic. Flavia Petrelli para la revista Nosotros del diario El Litoral:


La vuelta al colegio implica una etapa de transición y adaptación, que los niños pueden vivir mejor si se sienten contenidos por su familia. En esta nota, dos profesionales nos explican cómo acompañarlos, transmitirles seguridad y brindarles confianza para un buen regreso.

En la vuelta al colegio es importante que los niños se sientan acompañados por sus padres.
A las vacaciones le quedan pocos días, ya es hora de comenzar a preparar los cuadernos, afinar la punta de los lápices y planchar guardapolvos para volver a clases. Pero la mochila no es lo único que habrá que ordenar; es momento también de regresar a la rutina del levantarse más temprano, dormir bien, dedicar tiempo al estudio y las tareas.
De repente, y este año más temprano que nunca, hay que asumir costumbres, horarios y exigencias bien distintas a las de los meses de verano. Este camino de adaptación que deben vivir los niños puede recorrerse de manera mucho más resuelta si la familia los acompaña y ayuda.
La psicopedagoga María Fernanda Vanni y la psicóloga Flavia Petrelli, ambas profesionales de Maternarte, un centro de atención integral a la familia, charlaron con Nosotros acerca de las diferentes pautas de adaptación que cada edad necesita en este regreso a las aulas.

Ver la nota completa en: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/02/19/nosotros/NOS-08.html

sábado, 7 de agosto de 2010

Feliz día del niño


¡Feliz día del niño para grandes y chicos!

Día del niño

(artículo realizado para la sección "Efemérides"
de la Revista Virtual Vuelo Libre)

Pensar en el día del niño, nos lleva a pensar también en la infancia y la niñez ya que para que surja la necesidad de conmemorar esta fecha, en primer lugar tiene que darse en la sociedad un reconocimiento a la infancia. Es por esto que plantearemos un breve recorrido histórico, pero antes de adentrarnos en esas cuestiones queremos transmitir un mensaje: el de volver a la idea original de esta conmemoración. No quedarnos en la simple entrega de un regalo, ansiado seguramente por los más chicos, sino con la real convicción de que para una infancia saludable y respetada los niños necesitan de adultos significativos capaces de cumplir cada uno su rol y su función. Adultos que no reneguemos (conciente o tal vez inconcientemente) de nuestras tareas y nuestras responsabilidades para con los niños. Que seamos capaces de verlos como sujetos en constitución, en pleno desarrollo y despliegue de sus capacidades, y por lo tanto vulnerables, necesitados de marcos sostenedores y vínculos afectivos seguros.

¡Entonces hay tanto para regalarles! ¡Y cuánto más nos regalan ellos a diario! El tiempo compartido, el sentarse a su lado a mirar una película, bailar juntos con la música de ese CD que tanto les gusta, el leer cuentos, inventar historias, hasta crear una historia mágica y nuestra para la hora de bañarse, de comer o de irse a dormir… Salir a caminar juntos, a recorrer parques, plazas, areneros, hamacas y barriletes… Compartir con ellos juegos de nuestra infancia, y también animarnos a los suyos, tan nuevos para nosotros… jugar una partida en los videojuegos, llevarlos o buscarlos de la escuela, hacerles esa comida que tanto nos piden... Sólo hablo de tiempo de a dos, tiempo “entre” adulto y niño, conexión emocional, comprensión sincera de aquello que necesitan, respeto por sus derechos… Es decir de cuidarlos, velar por ellos. Permitirles transcurrir por la infancia en las mejores condiciones posibles, condiciones que como vemos no necesariamente pasan por lo económico, ni mucho menos. Se puede tener mucho, y tener muy poco, y se puede tener muy poco, pero tener lo fundamental: la caricia cotidiana, el abrazo contenedor, el beso en el momento justo, la palabra siempre necesaria, y también el silencio respetuoso del espacio propio del niño.

Hagamos entonces un recorrido hacia atrás. La infancia no era reconocida como lo es actualmente, lejos de eso. Recién en el siglo XVIII comienza a aparecer la noción de infancia, la “invención del niño”. Posteriormente y por el siglo XIX, que recibe la herencia del pensamiento de Rousseau y de la Ilustración por una parte y la institucionalización de la enseñanza por otra, se produce lo que va a dar en llamarse la representación social de la idea de infancia. Es entonces en ese siglo que se va a ir consolidando un nuevo concepto de infancia en el marco de la ideología burguesa y del progreso de la idea de familia. Sin embargo, cada clase social desarrollaba la crianza de un modo particular. Así por ejemplo, los niños de la clase obrera pronto eran empleados como mano de obra barata en fábricas, minas, telares… Por lo cual se vivían grandes contradicciones, el sentimiento a cerca de la niñez iba creciendo, pero ciertos niños seguían siendo sometidos y viviendo explotaciones como en épocas anteriores.

A fines del siglo XIX Claparede había profetizado que el siglo XX iba a ser el siglo del niño, y lo fue, pero también fue el de las ciencias, y justamente los niños fueron objeto de estudio para las mismas. Por eso es que surgen importantísimas teorías, como las de Piaget, Wallon, Vigotsky, y por supuesto Freud. A partir del psicoanálisis la idea de niño cobra un nuevo sentido, la infancia comienza a tener otro lugar, reconociéndose incluso la sexualidad infantil.

En los inicios del Siglo XX los Estados comienzan a realizar leyes de protección de la infancia relacionadas a lo laboral, a la protección de las mujeres embarazadas, a la enseñanza y a la sanidad infantil. Bien entrado ese siglo, en 1959, se aprueba la Declaración Universal de los derechos del niño, y recientemente en 1989 se sanciona la Convención internacional por los derechos del niño. La ONU recomendó que todos los países instituyeran el festejo para promover la fraternidad entre los niños y la realización de actividades tendientes a su bienestar, pero dejó librado a cada uno la elección de la fecha, si bien propuso como día internacional el 20 de noviembre por ser la fecha en que se realizó la Declaración Internacional de los derechos del niño. Es por este motivo que existen muchos “días del niño”. Para citar algunas fechas en Latinoamérica encontramos: en Colombia el último sábado de abril, en México el último día del mismo mes, en Paraguay el 31 de mayo, en Venezuela el tercer domingo de junio, en Uruguay el 9 de agosto, en Chile y Argentina, el segundo domingo de ese mes, en Perú el tercero y en Brasil el 8 de octubre.

Cabe señalar, que en nuestro país, Argentina, durante muchos años se celebró el primer domingo de agosto. Los más grandes podemos recordar muy bien aquella canción de propaganda televisiva “primer domingo de agosto día del niño, regale amor, regale juguetes, regale cariño, para el día del niño”. Pues bien, podríamos decir que centrándose sólo en parte de esta idea, el “regalar juguetes”, necesidad muy probablemente impuesta por el sistema, se decide postergar desde el 2003 al segundo domingo ya que muchas familias no recibían sus sueldos en los primeros días del mes, por lo cual el comercio se veía perjudicado.

Vemos entonces que las diferencias entre las culturas y las distintas mentalidades muestran que el concepto de infancia es una construcción social, producto de relaciones económicas y sociales.

Nuestra propuesta es entonces rescatar el sentido más genuino de este día, más propio y necesario para la niñez. Por eso nos animamos también a hacerles la propuesta de conectar cada uno con su niño interior, y festejar nosotros también este día del niño. Compartiendo hoy desde un rol adulto frente a los más chiquitos, pero sin olvidarnos que lo que hoy somos, también se debe aquel niño que fuimos, que forma parte de nuestra historia y de nuestro ser.

Entonces no queda más que desearles: ¡Feliz día del niño a todos los que se permiten volar, crear, crecer, soñar, aprender cada día un poco más!

Psp. María Fernanda Vanni.

Fuentes consultadas:

Asan, Omar. Acerca de la infancia. En Ensayos y experiencias N° 37 Año 7. Marzo.abril de 2001.

Volnovich, Juan. El futuro depende, ante todo, de cómo circule la infancia por el imaginario social.

¿Sabe por qué se festeja el día del niño? 26Noticias.


lunes, 12 de abril de 2010

Última parte blog de directivos de Educrianza

Y llegamos a la última parte de la participación en el blog de directivos de Educrianza

Gracias a todos quienes han leído las notas, realmente fue una experiencia muy gratificante para mí

Clic en el link:

jueves, 8 de abril de 2010

2da. parte Blog de directivos de Educrianza

Aquí les acerco la segunda parte de la participación en el blog de directivos de Educrianza
Espero les sea útil.



martes, 6 de abril de 2010

Participación en el blog de directivos de Educrianza


Comparto con ustedes con gran alegría una pequeña colaboración que he realizado al blog de directivos de Educrianza, sitio perteneciente a Educared, que cuenta con un valiosísimo material relacionado a la infancia y en el cual se dictan cursos virtuales muy interesantes.

Agradezco enormemente a Mariana Contreras, responsable de este espacio, la invitación para realizar esta contribución con el tema del Ingreso al Jardín y el proceso de adaptación que desarrollamos en el taller de crianza del mes pasado en Maternarte.

Pueden acceder al post desde Educared ingresando a: http://www.educared.org.ar/infanciaenred/ y luego haciendo clic en el sector de Educrianza o directamente desde el link al blog de directivos de Educrianza: http://www.educared.org.ar/infanciaenred/educrianza_blog/2010/04/el_ingreso_al_jardin_de_infant.asp#more

Pronto tendremos novedades de la segunda parte de este material.
Hasta entonces!

Psp. Ma. Fernanda Vanni

fotito del blog de directivos de Educrianza

jueves, 4 de febrero de 2010

Preparándonos para el comienzo de clases...

El comienzo del ciclo lectivo. Los problemas de aprendizaje
Constanza Longarte. Especial para LA NACION LINE

Sábado 6 de marzo de 2004

La escuela brinda la posibilidad de incorporar conocimientos, valores, y hábitos culturales, pero también es un ámbito propicio para la detección de problemas de aprendizaje de diverso tipo.

La psicopedagoga Cecilia Kornblit, a cargo del portal www.xpsicopedagogía.com.ar explicó a LA NACION LINE que los trastornos que suelen aparecer en esta etapa se relacionan con las dificultades de adaptarse a las exigencias académicas.

Algunos chicos pueden tener inconvenientes para iniciarse en la lecto-escritura, en la resolución de problemas, en la comprensión, en el cálculo, o pueden manifestar una falta de concentración que le impide aprender.

Las causas de los problemas de aprendizaje son múltiples. Existen una serie de factores históricos, subjetivos, familiares o constitucionales que se combinan para que un niño, en una determinada escuela y espacio temporal tenga complicaciones para adquirir conocimientos. Por eso, no se pueden hacer generalizaciones sino que se deben tener en cuenta las características singulares a la hora de encarar un tratamiento.

Así lo reconoció Kornblit, que informó que el abordaje terapéutico generalmente se afronta desde lo lúdico. "Desde el juego se pueden trabajar distintas cuestiones que están condicionando el aprendizaje de ese chico", comentó la especialista.

El papel de los maestros en la detección de estas dificultades es muy importante. La psicopedagoga consideró que ahora los docentes están mucho más preparados para reconocer inconvenientes en la adaptación a la realidad académica y hacer derivaciones.

Pero, ¿cuáles son los signos que evidencian que un chico padece este inconveniente? Algunos de ellos son: dificultades para entender y seguir instrucciones, problemas a la hora de procesar o descifrar signos e información, obstáculos para recordar lo que alguien le acaba de decir, falta de coordinación al hacer deportes o realizar actividades sencillas, fácil pérdida del material didáctico, y conflictos en la lecto-escritura u operaciones matemáticas.

Otra de las cuestiones ligadas directamente con los trastornos de aprendizaje es la repetición del grado. Kornblit opinó que en algunas ocasiones puede servir para que el chico que no alcanzó determinados contenidos pueda reforzarlos e ingrese al grado siguiente con más herramientas, pero en otras oportunidades puede ser altamente traumático, porque pueden sentirlo como un fracaso.

(fragmento tomado del sitio www.xpsicopedagogía.com.ar)

domingo, 18 de octubre de 2009

Feliz día de la madre


Muy feliz día a todas las mamás!!!

Me pareció lindo compartir con ustedes este fragmento del libro "La revolución de las madres" de Laura Gutman. Porque ser mamá es toda una revolución... ¡Felicidades a todas!


"La nuestra es una revolución silenciosa, amorosa y pacífica. Es una revolución doméstica, en el sentido más sublime del término. Es un cambio cotidiano, permanente, cariñoso, tierno y compartido.

Hacemos la revolución cada mañana cuando despertamos sudando envueltas en el cuerpo del niño pequeño. Cuando la divinidad femenina se hace presente a través del alimento que ofrecemos. Cuando organizamos los rituales familiares de comida, baño, limpieza, orden, palabras, explicaciones, verdades nombradas, diálogos abiertos, comprensiones compartidas y sueños soñados. Cuando somos anfitrionas de las celebraciones. Cuando cada día compartido y cada noche de descanso hacen parte de la nutrición afectiva. Cuando brindamos porque estamos vivos. Cuando el poder susurrante del agua nos adormece, y el poder hipnótico del fuego nos vitaliza.

La revolución de las madres acontece cuando nos dejamos fluir por la energía de las trece lunas de cada año. Cuando nutrimos, alimentamos, sanamos, atendemos, esperamos y estamos abiertas y receptivas para con los demás.

No importa que hayamos tenido vidas difíciles. Cada día es una nueva oportunidad para mirar a un niño, y saber que está deseoso de alimentarse con nuestra sustancia materna. Tampoco importa si se trata de un hijo propio o un hijo ajeno, porque ellos siempre permanecerán receptivos a los cuidados amorosos. Todos los niños saben que existe un ámbito generoso y caliente latiendo en el corazón de cada madre, potencialmente útil y nutritivo para ellos."

Muchos cariños a todas

Psp. María Fernanda Vanni


sábado, 26 de septiembre de 2009

Semana de los Derechos del niño


Esta es la semana de los Derechos del niño. Los talleres de crianza que se desarrollan en Maternarte tienen como eje y fundamento a estos derechos. Cada temática desarrollada tiene entre sus objetivos el generar conciencia entre los adultos que participamos de la crianza, de nuestro importante papel en la construcción de espacios saludables para los niños, espacios de contención, de afecto y de respeto por el tiempo de la infancia. Por eso coincido con el autor de este artículo "Démosles, al menos, un tiempo mejor, días más felices..." Todos podemos aportar desde nuestro lugar a estar importante y grata tarea...

No corren buenos tiempos como para andar siendo niño.

El hospital para niños está en huelga.

La escuela para niños puede estar en huelga en cualquier momento.

El colegio privado para niños –doble escolaridad, triple escolaridad, cuádruple escolaridad– deja poco tiempo y ánimo para jugar juegos de niños.

La calle para que jueguen libremente los niños hasta el atardecer despierta inseguridad.

La calle segura de barrios privados no despierta el deseo de llegar en bicicleta a lugares fantásticos.

La plaza del barrio tiene los juegos oxidados, rotos.

El parque de diversiones de Walt Disney se cobró en los últimos tiempos un muerto y catorce heridos por fallas en la montaña rusa.

Los programas televisivos para niños no son para los niños, sino para que los adultos les compren los productos para niños que allí se promocionan.

La moda que ha surgido actualmente para los niños es la de la anorexia infantil.

El pasatiempo para niños que han ideado los mayores en algunos lugares del mundo es el de ser niños soldados.

No parece tan cierto últimamente lo que sostenía el poeta Novalis: “Donde hay niños, existe la Edad de Oro”.

No corren días del todo propicios como para andar siendo niño.

A las exigencias a las que históricamente se ha visto sometida la niñez (cuando los chicos gatean, que caminen; cuando caminan, que hablen; cuando hablan, que escriban; cuando escriben, que sepan las tablas; cuando saben las tablas, que crezcan y dejen de ser niños; cuando crecen y dejan de ser niños, que vuelvan a ser niños), ahora se les suman otras, acordes a los tiempos. Se los hace competitivos para prepararlos para un mundo competitivo, se los sienta frente al televisor cuando molestan, se los amonesta por mirar mucha televisión, se los manda al terapeuta si hablan poco, se los obliga a callarse si hablan mucho, se los reta si dicen malas palabras (que escuchan de boca de los ídolos que la sociedad aplaude), se les sigue postergando el dictado de clases de educación sexual, mientras que ya se están educando sexualmente con lo que la televisión muestra descuidadamente.

Y lo de siempre: se los obliga a dar besos a cualquiera, para después prohibirles que se anden dando besos con cualquiera.

Definitivamente, no es una época muy feliz como para andar siendo niño.

El medio ambiente en el que crecerán los niños no promete ser color de rosa. Mucho menos, verde.

El mundo en el que habitan los niños no demuestra ni remotamente ser como las películas para niños, en las que siempre ganan los buenos.

La sociedad en la que están insertos los niños se desentiende de que hay niños limpiadores de vidrios, vendedores de estampitas o explotados sexualmente.

Habrá que tener más en cuenta lo que sostenía Karl Menninger: “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad”.

Démosles, al menos, un tiempo mejor, días más felices para ser niños.

Felices días para los niños.

Mex Urtizberea, para el diario LA NACIÓN - 12 de agosto de 2005 -

viernes, 25 de septiembre de 2009

Para pensar... Un mundo contra la trata

La trata de personas es la anulación de todos los derechos de la persona. Esta convocatoria quiere incluir activamente a jóvenes, adolescentes, y aun niñas/os pues forman parte de la población más en riesgo. También constituye un intento de crear conciencia en el cliente: sin clientes no hay trata.

Monique Thiteux Altschul, directora ejecutiva de Mujeres en Igualdad.

Luis María Pescetti, se suma con esta canción, que según cuenta es aún un borrador, pero en mi opinión no necesita arreglos... En su página web pueden también oírla en mp3. Comparto:

Si sos policía y sabés, ¿qué hacés?

Si sos un vecino y sabés, ¿qué hacés?
Si sos el verdulero,
el juez o un camionero y sabés, ¿qué hacés?

Si sos diputado y sabés, ¿qué hacés?
Si sos doctora y sabés, ¿qué hacés?
Si sos un puntero,
un escribano o un misionero y sabés, ¿qué hacés?

Si sos un abogado y sabés, ¿qué hacés?
Si sos el que le alquila y sabés, ¿qué hacés?
Si sos el que lo usa
a escondidas y se abusa, y sabés,
¿Qué hacés? , ¿qué hacés?

¿Y dónde ocurre
toda esta mugre?
¿Y dónde pasa? ¿No es en casas?
¿Y dónde duermen los revoltijos?
¿Con sus familias? ¿No en escondrijos?

Si sos el que organiza y sabés, ¿qué hacés?
Si sos un periodista y sabés, ¿qué hacés?
Si sos del sindicato
o tenés unos contactos y sabés
¿Qué hacés? , ¿qué hacés?

¿Y dónde ocurre
toda esta mugre?
¿Y dónde pasa? ¿No es en casas?
¿Y dónde duermen los revoltijos?
¿Con sus familias? ¿No en escondrijos?

¿Y tienen hijos que cumplen años?
Si son vecinos, ¿nos los cruzamos?
Y su monstruosa naturaleza,
¿no tiene espejos que la reflejan?
Y su torcida naturaleza,
¿no tiene espejos?

Información de la web de Luis María Pescetti

jueves, 3 de septiembre de 2009

Para reflexionar: Patologización de la infancia...

A propósito de la temática del taller de crianza realizado en agosto, Niños pequeños ¿inquietos y desatentos? los invito a reflexionar a través de las palabras que escribe Beatriz Janín invitando al Simposio Internacional sobre "Patologización de la Infancia" que se realiza esta semana en Bs. As.

Un grupo de profesionales, constituído por psicólogos, psiquiatras, neurólogos, pediatras, psicopedagogos y licenciados en ciencias de la educación, preocupados por los alcances que ha ido tomando en nuestra época una mirada sobre la infancia que lo que hace es “detectar patología” en lugar de pensar al niño en su contexto, siguiendo la línea del Simposio sobre “Niños desatentos e hiperactivos”, estamos organizando un II Simposio, para debatir e intercambiar ideas sobre el tema de la patologización de la infancia.

Consideramos que una de las dificultades que tenemos hoy en día para la comprensión de la psicopatología infantil es la invasión de diagnósticos que no son más que un conjunto de enunciados descriptivos que se terminan transformando en enunciados identificatorios. Estos diagnósticos llevan a que un niño sea catalogado por los síntomas que presenta perdiendo así su identidad. Así, se pasa de: "tiene tics", a "es un Gilles de la Tourette", o de: "tiene conductas compulsivas y reiteradas" a "es un TOC", o en vez de un niño triste, hablamos de un trastorno bipolar... El más conocido es el Trastorno por Déficit de Atención, título con el que son catalogados niños que presentan diferentes características. Sin embargo, todos los niños nominados de este modo tienen algo en común: presentan dificultades en su adaptación a la situación escolar.

Podemos observar que la tolerancia de una sociedad al funcionamiento de los niños se funda sobre criterios educativos variables y sobre una representación de la infancia que depende de ese momento histórico y de la imagen que tiene de sí mismo ese grupo social. Así, se aceptan como normales en una época cuestiones que son rechazadas en otra y en cada grupo social los parámetros de "buena conducta" son diferentes. Esto está fundado en que cada grupo plantea un contrato narcisista diferente, o sea, espera que sus miembros respondan de determinada manera y ocupen determinados lugares, aceptando de un modo variable los disensos.

En los últimos años se ha generalizado el uso del DSM IV en los consultorios psicológicos y pediátricos e inclusive en el ámbito escolar es frecuente que los maestros diagnostiquen a los niños con los nombres que éste propone.

Esto tiene varias implicancias, en tanto son nombres-sigla que implican un sello que se entiende como una definición del otro. Esto refleja la idea de que catalogar, definir cuadros supone un avance en la resolución del problema.

Lawrence Diller, pediatra norteamericano, afirma que desde los años setenta la psiquiatría norteamericana adhirió al modelo biológico-genético-médico de explicación de los problemas de comportamiento y que, en los ochenta, con la inclusión del Prozac, se banalizó el uso de medicación psiquiátrica en casos leves. El paso siguiente parece haber sido extender este criterio a los niños.

Conocemos la importancia de la escuela como primer lugar de inserción social.
Se exige que los niños se preparen para poder ingresar en un mundo en el que muchos quedan afuera. El fracaso escolar es entonces un modo de quedar "al margen", fuera del mundo. Y en ese sentido es muy temido por los padres.

Y esto en un mundo en el que lo que importa es el “rendimiento”, la “eficiencia”, en el que el tiempo ha tomado un cariz vertiginoso y los niños están sujetos a la cultura del “zapping”.
Todo esto nos lleva a cuestionarnos acerca de las causas de las dificultades infantiles y también a preguntarnos sobre las consecuencias del modo en que los adultos y sobre todo los profesionales, podemos incidir en la evolución de esas dificultades. Ya desde la primera entrevista, el que ubiquemos tanto al niño como a los padres como sujetos pasibles de ser escuchados, puede modificar la situación.

Cuando se toma la singularidad del sujeto, cuando se puede soportar que sea un "otro", un semejante diferente, se puede comenzar a pensar acerca de las causas, de los momentos, de qué es lo que hace que ese niño se presente de ese modo.

Por el contrario, cuando lo que se intenta es, rápidamente, hacer un diagnóstico, clasificarlo, lo más probable es que se dejen de lado las diferencias, se piense sólo en las conductas, en lo observable y se pase por alto el sufrimiento del niño.

Por eso, pensar al niño en su contexto, escucharlo, investigar las múltiples determinaciones posibles de sus dificultades, compartir entre médicos, psicólogos, docentes y otros profesionales ideas sobre la problemática infantil en la actualidad, parece ser clave para abrir nuevos caminos en el abordaje de la problemática infantil.

Quizás, armando redes de adultos, repensando la infancia de hoy, logremos darles a los niños un futuro más promisorio.

Beatriz Janín - Lic. en psicología

miércoles, 22 de julio de 2009

Vacaciones, gripe A y tareas escolares...

En estos días de vacaciones y suspención de actividades por la gripe A, los papás y los chicos han vivido y viven situaciones algo particulares.


Por un lado es importante haber podido transmitirles a los niños la diferencia entre vacaciones y suspención de actividades. Si bien en la práctica se hace dificil de diferenciar es muy importante que ellos, cualquiera sea la edad, sepan qué fue lo que pasó. (En el caso de los más chiquititos se les puede decir que el Jardín está cerrado, no hay Jardín, pero no que estamos de vacaciones todo el tiempo)


Mucho se ha escuchado en estos días respecto al qué hacer con los chicos, pregunta que sinceramente si la pensamos con tranquilidad sorprende, ya que en realidad compartimos nuestra vida con los niños, más aún cuando son nuestros hijos. Entonces, no se entiende demasiado que porque la escuela o el Jardín estén cerrados no sepamos que hacer. ¿Acaso son otros los que nos dicen qué hacer con nuestros hijos? Cada uno podrá generar más interrogantes de este tipo...


La escuela y las instituciones educativas acompañan en la tarea de educar. Entonces lo que esta situación ha generado es que esta vez sean los papás los que tengan que apoyar a las instituciones para que los chicos puedan continuar aprendiendo desde casa lo que por una emergencia no han podido hacer en las escuelas.


Siempre es saludable poder hacer un corte en las actividades cotidianas y que los niños tengan espacio para el juego libre y espontáneo. Por suerte la creatividad ha hecho que muchos papás compartan en estos días juegos que hace rato no hacían con sus hijos, que inventen propuestas y hasta les enseñen juegos que jugaban ellos cuando eran chicos. Este intercambio es muy saludable.


Pero también es importante poder darle continuidad a los aprendizajes escolares. Pensemos que hasta para los jovenes y adultos que se han visto sin clases en las universidades esta situación fue difícil de afrontar, cuánto más para los niños.


La vuelta a clases no va a ser fácil si no los ayudamos a acercarse a los diferentes contenidos, a recordar cosas, a estimular los hábitos de estudio... Las tareas escolares que las escuelas han puesto a disposición de los niños tienen este objetivo.


Me parece oportuno compartir este artículo escrito por una colega psicopedagoga que nos ayuda a reflexionar sobre las tareas escolares. ¡Qué lo disfruten!!!


Psp. Ma. Fernanda Vanni




Mamá – Papá…¿me ayudás con la tarea?

Muchas veces los padres se cuestionan hasta qué punto deben involucrarse o no en las tareas escolares de los hijos ….¿le ayudo? ¿le busco las cosas? ¿le digo o lo dejo solo?...
Es importante que los padres colaboren en las tareas escolares; pero ésta participación no significa hacer las cosas por ellos, al contrario: la idea es desarrollar la autonomía en los chicos ayudándolos para que puedan organizarse.


Para esto, es importante tener en cuenta una serie de puntos o recomendaciones:
- Distintos estudios indican que los chicos que comparten sus actividades escolares con sus padres suelen tener mejor rendimiento en la escuela.
- Para los alumnos los deberes de la escuela son una oportunidad para aprender, y para los padres de participar en la enseñanza de los chicos.
- El interés por parte de los padres puede despertar el entusiasmo en los chicos.
- Una ayuda importante es orientarlos en la organización del tiempo y del lugar de trabajo.
- Guiarlos no significa hacer las cosas por ellos. Permitir que los chicos se equivoquen es darle una posibilidad de aprendizaje.
- Algunos padres consideran que no pueden ser una buena ayuda porque no conocen los temas que ven los hijos en la escuela; pero se puede colaborar simplemente estando cerca y mostrando interés en lo que ellos realizan.

La intervención de los padres cambia según la edad de los chicos. Para los que están cursando los primeros años es importante la organización y ayuda básicas: leer las consignas de trabajo, buscar algún libro o material o hasta sacarle puntas al lápiz.


También es importante que los padres realicen un seguimiento de lo que hacen en clases: revisando los cuadernos por ejemplo; esto puede servir además para detectar problemas o dificultades y buscar soluciones.


Con los adolescentes la participación es más difícil, ya que al chico no le gusta que le digan lo que tienen que hacer o que lo controlen. Sin embargo, el adolescente tiene una percepción del tiempo muy especial: aparece todo el tiempo el conocido “ya voy” y luego los tiempos no son suficientes.
En estos casos se pueden llevar a cabo pactos, es decir creer en la organización que realiza el adolescente pero poniéndolo a prueba constantemente: si una actividad (tarea, prueba, etc.) no tuvo buenos resultados por falta de dedicación y tiempo, habrá que marcar límites.
Por otra parte, en esta etapa suele aparecer el factor del interés personal: “y esto para qué me va a servir”, aspecto que los lleva a cuestionar tanto las tareas. Conociendo sus intereses y su proceso de aprendizaje, los padres pueden intervenir para ayudarlos a construir el hábito de estudio, tan fundamental para el desarrollo de la autonomía.


Es decir, que en todas las etapas es necesaria la ayuda y apoyo de los adultos en las tareas escolares, aspecto que puede favorecer tanto el aprendizaje y rendimiento escolar del chico como así también el vínculo entre padres e hijos.


Psp. Georgina Botteri (San Gerónimo Norte. Santa Fe)

sábado, 20 de junio de 2009

Feliz Día del Padre

Ser Padre…

Ser “papá” es una construcción singular que va mucho más allá de una cuestión biológica o de haber engendrado un niño.

Para un padre un "hijo" ya es, desde mucho antes de nacer e incluso de ser concebido, está presente en el deseo tanto de la mamá como del papá...

A través del tiempo se fueron produciendo modificaciones en la llamada función paterna y en las relaciones que se establecen entre padres e hijos. Cada vez nos sorprende menos el ver a un hombre llevando un cochecito de bebé, teniendo un niño a upa, cambiando pañales, bañándolo, haciéndolo dormir, preparándole la comida, jugando despatarrado en el piso, leyéndole un cuento, mirando con películas y dibujitos… A través de todos estas diferentes “caricias” de un papá para su hijo es que se va tejiendo el vínculo entre ambos.

Hay teorías que sostienen que, para un padre que se ha privado de estas caricias, de ese diálogo corporal con su bebé, será más difícil crear un espacio propicio para que el niño desarrolle un aprendizaje autónomo y saludable, mientras que sí tendrá más posibilidades de constituir ese espacio de autoría y aprendizaje aquel papá que haya vivido estas experiencias con su hijo.

Un hombre que engendra un niño es su progenitor, pero se puede afirmar que la paternidad es algo más, e implica siempre una adopción. Ser padre es reconocer en ese niño un “hijo”. Y una de las formas de llevar a cabo esa adopción es a través de estas caricias, que no sólo se refieren al contacto corporal sino también a los gestos, las actitudes y sobre todo a las palabras.

El siguiente texto, que relata la psicopedagoga Alicia Fernadez, ilustra una escena real entre un papá y su hija:

“- Me voy a aprender a nadar.- dice Silvina con la alegría de sus 6 años recién cumplidos.
- ¿Vas a nadar?- interviene la hermana, tres años menor.
- No, voy a aprender a nadar.
- Yo también voy a jugar a la pileta.
- No es lo mismo. Yo voy a aprender a nadar, dice Silvina.
- ¿Qué es aprender?
- Aprender es… como cuando papá me enseñó a andar en bicicleta. Yo tenía muchas ganas de andar en bicicleta. Entonces… papá me dio una bici… más chica que la de él. Me ayudó a subir. La bici sola se cae, la tenés que sostener andando…
- A mí me da miedo andar sin rueditas.
- Un poco de miedo da, pero papá sostenía la bici. No se subió a su bicicleta grande y dijo “así se anda en bici…”. No, él se puso a correr a mi lado, siempre sosteniendo la bici…, muchos días, y de repente sin que yo me diera cuenta, soltó la bici y siguió corriendo al lado mío.
Entonces yo dije: ¡Ah…! APRENDÍ!”


Que en este día del padre puedan continuar disfrutando de sus hijos, valorando cada uno de los momentos y caricias cotidianas tan importantes en la vida de un niño.¡¡¡¡FELIZ DÍA DEL PADRE!!!!
Psp. Ma. Fernanda Vanni
fotos de flirck, la primera de supermonike y la segunda de cyconi

miércoles, 18 de febrero de 2009

Psicopedagogía, crianza y consulta temprana


Intervención Psicopedagógica en Primera Infancia

Por:Lic. Alejandra Libenson
Psicopedagoga y Psicóloga Especialista en Crianza y Vínculos Familiares


Preguntas:

1- ¿Cuáles son los temas de crianza que más frecuentemente aparecen en las consultas de los padres y madres?
2- ¿Cuál es la especificidad de la intervención psicopedagógica en primera infancia? ¿En qué consiste esta intervención?
3- ¿En qué momentos se hace necesario un trabajo interdisciplinario? ¿Es este factible?

Respuestas:

Los temas de crianza que más frecuentemente surgen en las consultas son los vinculados a dificultades de los padres para poner limites a los niños pequeños, dificultades a la hora de dormir, alimentarse y dejar los pañales y los celos.

El eje que atraviesa las inquietudes de los padres y madres es la duda permanente y el temor a “hacerles un daño” si no responden a la demanda sostenida de sus hijos. Existe una suposición en los padres, de la presencia de un sufrimiento extremo por parte de los niños cuando reciben el NO, el límite, y es de difícil tolerancia.

El berrinche es la expresión inmadura del intento de autoafirmación del yo ante una frustración El No es Yo, que intenta desafiar al otro. Su expresión es fuerte y persistente. Por lo tanto acceden a satisfacer la demanda que muchas veces es mayor que la necesidad, suponiendo que esto los calmará. Pero al rato descubren que la exigencia vuelve a aparecer y se torna una situación frustrante para todos. Justamente de esto se trata. De aceptar por parte de ambos, en el vínculo, que nunca podrán y se podrán “completar” y esto, si se re-conoce y se trabaja les permitirá bajar la tensión y crecer como personas.

La especificidad de la intervención psicopedagógica en primera infancia es poder conocer a cada pareja de padres que consulta, sus historias de aprendizaje personales vinculadas especialmente a la temática por la que vienen, y construir juntos una posibilidad de comprender todos los mecanismos que entran en juego a la hora de criar.
Los mitos acerca de la buena crianza, la repetición de esteriotipos, por no tener un espacio para repensarlos, cuestionarlos y ponerlos a trabajar impiden la posibilidad de habilitarse y estrenarse con mayor tranquilidad en este nuevo rol de padres. Esto implica trabajar acerca de los significantes que circulan dentro de cada familia, lo que se espera de ese bebé, de ese pequeño y lo que cada uno supone que se espera de ellos como padres frente -por ejemplo- a la mirada de sus propios padres. La crianza atraviesa varias generaciones.

Es fundamental el trabajo interdisciplinario e intrafamiliar especialmente con todos los actores de estas escenas tan temidas (docentes, abuelos, hermanos), como así fundamentalmente la tarea compartida con el pediatra de confianza de la familia.

Más allá del tema que los convoque, la idea es poder trabajar sobre tres conceptos fundamentales que sustentan la “buena crianza”
-Transformar la culpa en responsabilidad.
-Dejar de lado las certezas y poder dudar y preguntar
-No llenarse de recetas sino priorizar el sentido común y los saberes que cada uno posee. -Aceptar el error como posibilitador de crecimiento con la consecuente reparación del mismo siempre acompañado de palabras.

Cada cambio en los hábitos y rutinas cotidianas, constitutivos, organizadores y ejes de la vida psíquica del bebé en los primeros tiempos, siempre se trabajarán para que puedan ser nombrados, anunciados y anticipados. La palabra calma, alivia, ayuda y es nuestro instrumento primordial para poner a jugar nuestras ideas, así como los juguetes y “el jugar”, son el medio óptimo en los niños para desarrollar su inteligencia y afectividad.

La consulta y los encuentros de crianza son oportunidades para desplegar un saber que se cree no poseer, encontrarse con uno mismo y con la función que ocupa desde donde podrá vincularse con mayor tranquilidad y confianza con su hijo/a.

Articulo tomado de la web xpsicopedagogia
Imagen del Ilustrador James Hodgkins

miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Por qué participar de un taller de crianza?

imagen de la ilustradora Linda Bronson

Para muchos padres, docentes y personas que se encargan del cuidado de bebés y niños pequeños las temáticas relacionadas al desarrollo y a la crianza hoy en día se vuelven pregunta…


Más allá de los recuerdos que tenemos de nuestra infancia, de la educación que nos brindaron y de los saberes y experiencias personales que cada uno posee, a la hora de acompañar el crecimiento y aprendizaje de los niños solemos llenarnos de dudas, ansiedades e incluso culpas o sentimientos contradictorios.


Los Talleres de Crianza, permiten dar lugar a todas estos sentimientos y emociones constituyéndose como espacios de encuentro y reflexión. En los mismos se abordan temáticas propias de las etapas que atraviesan los niños y las vicisitudes que las rodean planteando en un lenguaje claro y cotidiano, orientaciones y sugerencias.


Son espacios de aprendizajes colectivos en los cuales podemos revalorizar y resignificar las propias experiencias enriqueciéndolas con los aportes del grupo y la orientación del profesional coordinador.


Durante este año 2009 proponemos como eje conductor de los talleres a la Declaración Universal de los Derechos del niño, por lo cual, cada una de las temáticas a desarrollar contemplará algún derecho fundamental. Buscamos de este modo que a través de la reflexión nos posicionemos como verdaderos adultos responsables de la crianza.

Psp. María Fernanda Vanni
http://www.maternarte.com.ar/
4557835 - 155 005732

lunes, 15 de septiembre de 2008

Crianza

Ya hay especialistas que ayudan a las madres a criar a sus hijos
Dicen que la inclusión laboral de la mujer y la forma de vida más aislada de las familias modernas, con menos presencia de abuelos y tíos, lleva a la contratación de estos nuevos servicios. Ayudan durante el embarazo, el parto y la crianza.
Por:
Georgina Elustondo

Hubo un tiempo en que cursar un embarazo, parir, criar era más sencillo. Eso dicen quienes creen que las mujeres hoy "se complican mucho" y que, "rebuscadas", buscan problemas en rutinas y tareas que alguna vez fueron simples, llanas, casi instintivas... "Si los chicos se crían solos". Pues bien: las cosas cambiaron y cada vez son menos los que se atreverían a firmar al pie de esa afirmación. Y, menos aún, los que se animarían a proclamar a viva voz que "criar es fácil".

La tendencia es al revés: en general, la experiencia de tener y educar a un hijo es vivida por estos días con una buena dosis de angustia e incertidumbre, y, sobre todo, como una gran exigencia. Tan es así que la demanda y la oferta de servicios de apoyo y asesoramiento en la crianza no dejan de crecer. Grupos de preparación para la maternidad. Diplomaturas en primera infancia. Centros de maternaje. Doulas. Grupos de crianza. Al compás de infinidad de cambios que revolucionaron las formas familiares, arrancaron a la mujer del hogar y la pusieron en juego en el ámbito laboral, se multiplican las instituciones y especialistas que ofrecen servicios para ayudar a los padres a transitar una etapa que sienten, por lo menos, difícil.

"Los padres están desorientados respecto a cómo ejercer su rol: creen que poner límites es ser autoritarios y que ser democráticos implica consultarle todo a los hijos. Esto hace que los niños se sientan desamparados, teniendo que educar y sostener a aquellos que deberían educarlos y sostenerlos. Las instituciones advierten estas carencias y responden armando grupos de crianza o maternaje para explicar cuestiones que antes resolvía el sentido común, la experiencia de una abuela o el consejo de un pediatra con tiempo", dice Gisela Untoiglich, psicoanalista investigadora de la UBA.

Para la terapeuta Laura Gutman, al frente de Crianza, dos cuestiones explican el boom de estos servicios. La primera, vinculada a la identidad femenina. "Antes, las mujeres teníamos organizada nuestra identidad en torno al acto de maternar y quedaba menospreciado todo atisbo de libertad o desarrollo personal. Hoy, nuestra identidad se organiza en torno a la libertad y la autonomía, y lo vinculado al maternaje quedó silenciado y sin reconocimiento personal, familiar y colectivo. Esto hace que la mujer busque identidad en lo laboral y se vea obligada a buscar reemplazantes maternantes".La segunda explicación tiene que ver con las formas que asumió la familia en las grandes urbes. "La familia nuclear es el peor sistema para criar. Una mamá y un papá somos demasiado pocos para esa tarea", dice Gutman.

También Adriana Penerini, directora de Bebé a Bordo, rastrea explicaciones en la "nueva estructura social urbana: las parejas están cada vez más solas y la vida en departamentos es alienante. Los vecinos conviven años sin conocerse y falta el apoyo real, concreto, de una red que sostenga a los padres. Eso deriva en una carencia emocional que lleva a buscar nuevas tramas de contención, y los profesionales capacitados en crianza asomamos como una referencia viable.

Lamentablemente, los padres deben pagar para encontrarse con alguien que los acompañe en el recorrido".Marisa Drexler, directora de Nueve Lunas, Centro de Preparación para la Mater-Paternidad, hace foco en "las consecuencias" de la salida de la mujer del hogar. "Al estar más involucrada en el ámbito laboral o profesional, tiene menos tiempo para dedicarse a la crianza, conoce menos las necesidades del niño y su personalidad y pide ayuda. Tenemos muchas consultas por niños en edad escolar", dice. Para Drexler, "criar es menos sencillo por la vida que se lleva. Hacerlo bien lleva tiempo y no hay suficiente. Antes se vivía más cerca de los afectos y la opinión de la familia tenía un valor y una influencia que ya no tiene".

Si bien hoy los padres están más conectados con los hijos y con la crianza, son las mujeres las que, en general, recurren a estas opciones. "Tiene que ver con el contexto en que les toca transitar su maternidad", dice la licenciada Diana Wechsler, de Natal, Docencia en Maternidad. "Están muy sobrecargadas por exigencias externas e internas y a esas demandas se suman el estrés, la ansiedad, la incertidumbre, la dificultad de encuentro de la pareja y la falta de tiempo para fomentar los vínculos de la constelación familiar".Las especialistas coinciden en que las mamás jamás se bastaron solas. Siempre necesitaron que las contuvieran y ayudaran de una u otra manera. Siempre hubo -dice Penerini- "consejeras naturales" (madres, comadres, vecinas, abuelas), "acompañantes de confianza que las sostenían con el corazón, con su sabiduría quizá rudimentaria pero efectiva". Ser padres sin red y sin tiempo no es fácil. Y los chicos no se crían solos (sin costo). Jamás lo hicieron.

Nota de Diario Clarin (viernes 12 de septiembre de 2008)